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Vidas tecnológicas - 4/29/2013
Volver a España, aunque sea por unas escasas semanas, es siempre un placer. Reencuentros con los viejos amigos en los mismo lugares donde hace seis meses les dejaste, caña en mano, periódico extendido y salvando el mundo a golpe de frase hecha. Y en ese mismo contexto estábamos todos, tomando las medidas al pozo donde nos arrastran, cuando al regresar de una visita obligada al baño encontré un silencio en el corrillo y todas las cabezas bajas. Por un instante quedé un tanto descolocado ante aquél extraño comportamiento pero unos segundos bastaron para entender que las conversaciones de palabra se habían sustituido por las tecnológicas… todos los allí presentes estaban enfrascados en sus táctiles diálogos… y entonces me dio por pensar, que tampoco viene mal de vez en cuando, en los cambios radicales en las comunicaciones que hemos vivido en tan breve espacio de tiempo… aquí tengo junto al teclado a mi ya indispensable móvil, que bien puede ser el suyo porque móvil, con más o menos botones... o sin ellos... tenemos todos... pero hace no mucho ninguno tenía, porque aunque ya suene arcaico pasaron dos días desde aquellos tiempos en los que el teléfono era uno y estaba en la casa, preferiblemente en una mesa camilla con un mantelito bordado y una foto de la comunión como testigo de las llamadas... eran tiempos extraños, no se podían escoger los tonos y la evolución telefónica se basaba en el paso del ring, ring de toda la vida (o aquella en la tuvimos el ring ring), a otros sonidos repetitivos en tonos de dos que se podrían onomatopeyar como un tirorí, tirará... pero los tiempos cambian y la revolución parecía haber llegado con el contestador automático (al que ahora, teniendo exactamente la misma función pero sin cinta de casete tamaño llavero lo llaman buzón de voz... mucho más poético... eso es verdad...), era un paso hacia el futuro poder ver quién te había llamado cuando estabas ausente... que viene ser no estar... pero mucho más poético también … los teléfonos con cable tuvieron su amago de acercarse al progreso y un día que en mi casa apareció un tipo de telefónica (porque antes solo existía telefónica) para instalarnos un aparato que tenía hasta una pantalla donde te aparecía el número desde donde te estaban llamando, pensé que la evolución ya había llegado, he aquí un gran paso para lo que podríamos llamar selección no aleatoria de llamadas, tener la opción de responder o no a sabiendas de quien estaba al otro lado del aparato, de repente se esfumaron los arrepentimientos instantáneos al comprobar que esa llamada sería mejor no haberla respondido... todo esto con la ventaja añadida de que sobraban las excusas posteriores porque siempre existía la coartada del no estaba en casa... ahora se aplican otros pretextos igual de poco sofisticadas pero infinitamente menos creíbles como el popular tenía el móvil en silencio, o el maravilloso me lo dejé en el coche olvidado... todos lo hacemos y a todos nos lo hacen... pero ahora ya no se lo cree nadie... pequeña gran objeción...
Asumo con tristeza el fin de los derrapes por el pasillo cuando sonaba el artilugio e intuías que eras tú el destinatario de la llamada, corrías como poseído para ser el primero en descolgar el aparato... porque antes hasta se descolgaba... y entonces al rato llegaba tu hermana para protestar por la duración de la llamada, que ella también tenía una vida y el artefacto era de todos...no solo tuyo...
Parece ciencia ficción recordar el salir de casa con un plan establecido que de torcerse te dejaba a ti y/o al que estuviera esperando mirando con sufrimiento a un lado y al otro de la calle… (Y luego al cielo... porque seguro que cuando esto ocurría luego se ponía a llover... para dar un poco más de dramatismo al asunto...) resignado en la espera del que no llega...
Hace no tanto andabas siempre con unas monedas tintineantes en el bolsillo por si tenías que llamar a casa para decir que ibas tarde, o que no ibas... pero algo decías... ahora los mensajes hablan por ti sin pronunciar palabra... y en vez de palabras unes letras que abrevian lo que no hablas sino escribes... y al final sin decir nada todos te entienden... y eso era solo el comienzo... en el ahora de verdad (no el ahora de antes … ese ya quedó obsoleto) ya no envías mensajes y te quedas mirando un rato a la pantalla a ver quién te contesta... ahora mantienes conversaciones escritas en tiempo real enviando un mismo texto a cuantos quieres contactar...y todos te contestan...quizá sea este el gran invento...
El móvil llegó y no paró de evolucionar, ahora resulta que tener uno que solo llame y mande algún mensaje para ahorrar saldo es una antigualla... si tiene cámara pero de menos de 3 pixel casi una reliquia... ya no valen los que cumplen con las funciones para los que fueron inventados, a día de hoy, un móvil no merece el nombre si no tiene más opciones que siglas el modelo... que no botones... porque ya no tienen botones... ya solo traen funciones...
Será que hacen más fácil la comunicación, te acerca a los que están lejos y no deja que se alejen aquellos que están cerca, pero a mí, cada vez que me da por pensar en cómo todo fue cambiando y ya no nunca volverá, se me olvidan progresos e invenciones... y lo que me llega es una sensación de caduco con 31 años que el pasado reciente...a estas alturas... me suena a inmemorial...
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