El aguanís es un amago, un regate inesperado, un puedo pero no quiero. No lo voy a hacer. No ahora. No así. Lo voy a hacer ahora. Así. Es un engaño premeditado a última hora. Es un desarme a la obviedad; una intención disfrazada. El gol final es obligatorio; si no, no hay aguanís. Combinar recortes de tres pasiones como el deporte, la literatura o la música para decir algo sin decirlo o, quizás, decirlo de forma menos obvia, es mi oportunidad de uno contra uno, mi yo contra usted, mi intento de aguanís. Sólo hay una diferencia; si lo consigo, soy yo quien se marca el tanto. Usted quien cae en mis redes. ¿Jugamos?
Segoviana, limpia y guapa - 6/14/2013
No, yo no. Bueno, sí, algo también, pero no tengo esta columna para hablar de mí; no, al menos, de esa manera. Intuyo que no queda nadie que lea estas líneas de forma asidua que desconozca mi pasión por Raúl. Del siete siempre me ha gustado todo. Sí, todo, hasta su nariz; ¿dónde iba a tener, si no, su olfato goleador?
Pero si hay algo que he admirado de su carrera, por encima de todo, es el valor que le ha añadido a la palabra ‘deporte’. Alguien que en cerca de veinte años de vida profesional sobre los terrenos de juego no ha llegado a la media de dos amarillas por temporada y nunca ha sido expulsado, merece, no sé si ser elogiado, pero desde luego, sí ser llamado deportista. Con todas las letras.
Por lo que he leído en las últimas noticias, parece que los jugadores que dirige Santi Sedano también se lo han ganado. Tenemos una Segoviana limpia y guapa, y teniendo en cuenta la gran temporada que ha hecho el equipo a nivel de resultados, parece necesario destacar un aspecto en el que los mejores no siempre se portan bien. A 720 kilómetros de distancia creo que lo llaman ‘valors’, ‘seny’... Sea lo que sea, se ha conseguido un trofeo de los grandes. Y más aún si se tiene en cuenta que, como premio, al club se le devolverá el dinero de las sanciones recibidas a lo largo de la temporada. ¿A quién no le gusta ganar el reintegro?
Y se quejarán en La Granja y dirán que ellos también son aseados, huelen bien y salen bonitos en las fotos; con las manos y los pies donde deben estar. Y después de haber conseguido el tercer puesto en esa clasificación, no les faltará razón. Pero es que en la Segoviana han logrado el ‘más difícil todavía’; que su equipo regional cadete también se comporte de manera admirable sobre el césped. Ser adolescente es complicado. Ser adolescente, futbolista y guapo es tan difícil, que lo que han conseguido los chavales azulgranas me parece épico. En serio.
Me llamarán romántica, me dirán que estamos hablando de fútbol y que el premio al que menos patadas da es un galardón de paso. Que esto es muy bonito, pero que el ascenso se esfumó y en casa de un equipo guarro, sucio. Cierto; pero a veces vale más ser señor que dios. Y oler a limpio, siempre oler a limpio.