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El huevo de la gaviota - 4/6/2010
Esta mañana he leído en el periodico italiano “La Repubblica”, en su edición romana, una noticia muy curiosa que me ha hecho pensar en una diferencia básica entre la fauna romana y la segoviana: ¡en Roma no hay cigüeñas! El cielo de la capital italiana está dominado por las gaviotas. Los romanos conocen las cigüeñas sólo en foto. Ellos se lo pierden; a mi me encanta pasear por Segovia y ver sus nidos en los tejados de las iglesias desafiando la fuerza de la gravedad, ¡nunca he entendido porqué no se caen!
Pues bien, la noticia habla de un hecho insólito; el título decía: “Gaviota anida en el Vittoriano. El huevo se cae pero no se rompe”.
El Vittoriano es uno de los monumentos más impresionantes de Roma realizado a inicios del siglo XX, su estilo pertenece a la arquitectura fascista de Mussolini. Es un edificio enorme, blanco, que por su forma y color viene irónicamente llamado “tarta nupcial” o “máquina de escribir”.
A la gaviota en cuestión no se le ha ocurrido otra cosa que poner el huevo en el mármol dedicado al “Soldado Desconocido”. El huevo ha resbalado y ha aterrizado en el muro externo del monumento capitolino, provocando una enorme agitación de sus padres- gaviotas y también de los técnico de la Superintendencia que han recintado el área, o mejor dicho, han recintado el huevo y la gaviota que lo incuba.
Al parecer, el Vittoriano es un lugar muy frecuentado por estas aves porque el blanco de su piedra, reluciente incluso de noche por la iluminación, les recuerda el candor de los acantilados marinos.
Tras la caída de su huevo, las gaviotas han activado su sistema de protección con agitados vuelos y ensordecedores graznidos para evitar que alguien se acercase; ha sido éste el motivo por el cual la Superintendencia Municipal de Bienes Arquitectonicos y del Paisaje de Roma ha decidido precintar la zona.
“La Ley de Fauna Silvestre – tal y como explica la Liga Italiana para la Protección de las Aves (Lipu) – prevé que no se puedan tocar las crías ni los huevos de los animales de esta categoría. Se tiene que pedir permiso a la Polícia Provincial o Forestal para mover el huevo “irrompibile”.
A la espera de saber qué va a pasar de su huevo, los padres- gaviotas se muestran inquietos y con ninguna intención de abandonar sus posiciones.
No recuerdo haber oído un caso parecido con las cigüeñas segovianas aunque sean amantes del riesgo, porque no me explico cómo les gusta tanto anidar en sitos temerarios como las cornisas de los inclinados tejados de las torres de las Iglesias, o en los postes de la luz.
Pero sin duda, lo que más me gusta de nuestras cigüeñas locales es verlas por la noche en los picos de la Catedral inmobiles, sobre una pata, durantes horas…
Tengo que reconocer una cosa, aunque antes he dicho que lo sentía por los romanos porque no tienen cigüeñas, en realidad les envidio porque tienen gaviotas… ¡hay que estar muy cerca del mar para ver estos animales! Sí, Roma está muy cerca del mar, de la playa, de los chiringuitos.. y mientras escribo estas líneas en Segovia hace 6,7°C, en Roma 18°C. Ustedes abróchense el abrigo que ¡yo estoy ya sacando el Bikini del armario!
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