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El beso de (quien habría de ser) la Vicepresidenta. (Una reflexión) - 1/4/2012
¡Mira que es raro coincidir con gente conocida en un aeropuerto sobre todo si se trata del de Madrid y de la moderna y monstruosa terminal 4, la popularmente conocida como T4!, pero ahí fue donde me sucedió lo que cuento a continuación:
El caso es que en uno de mis viajes de vuelta a Bruselas, y tras pasar el control de equipajes de mano, reconocí sin dudarlo la voz muy particular del periodista y escritor Juan Cruz, viejo conocido de los tiempos de la Transición en España, pero por entonces en Londres donde él era corresponsal de El País y yo me movía entre mi trabajo en la Oficina de Turismo española y mis actividades con los emigrantes españoles, en unos momentos en que tras aprobarse la Constitución se estaban preparando las primeras elecciones generales que luego ganaría la UCD liderada por Adolfo Suarez.
Como decía, reconocí la voz de Juan Cruz, que justo delante de mí hablaba con alguien mientras bajábamos por una de las muchas escaleras mecánicas de la terminal. Le saludé y me presenté por si probablemente él a mí no me reconociese. Inmediatamente me presentó a la persona que le acompañaba e iba con él a Barcelona, para hacer, según me explicaron, un programa de radio. Mi sorpresa fue cuando ella, una mujer joven, y como se dice, ni corta ni perezosa, y sin darme tiempo a reaccionar y darle la mano, me estampó un beso en la mejilla por saludo.
Se trataba de Soraya Sáenz de Santamaría por entonces solo parlamentaria y 2ª portavoz del PP en el Congreso de los Diputados en la oposición.
Algo más de tres o casi cuatro años han pasado, pasadas también las elecciones y nombrado el nuevo Gobierno, ahora encumbrada ya la Sra. Sáenz de Santamaría a nada menos que Vicepresidenta única, Ministra de Presidencia, Portavoz del Gobierno y responsable de los servicios secretos del Estado, no puedo por menos que recordar aquel momento en la T4 de Barajas.
¡Quién nos iría a decir entonces que andando el tiempo, no demasiado, aquella muchacha menudita y atractiva se convertiría en el látigo inmisericorde, percutiente y a veces excesivo de la entonces Vicepresidenta del Gobierno socialista y luego ella misma en Vicepresidenta acumulando sobre sus jóvenes hombros tanto poder como le han asignado y ella aceptado!
Es abogada del Estado y ella misma reconoce que lleva poco en política, solo desde el año 2001 militante del PP. Ciertamente ha corrido mucho camino en muy poco tiempo. Otros han estado más de 30 años en la vida política hasta llegar a un puesto de ministro ni ligeramente equiparable en poder al que ahora ella detenta.
Tanto poder ¿no le aplanará?
Con tanto poder y juventud, y muy recientemente mamá ¿será capaz en todos los casos de tomar las decisiones correctas? Por el bien del País, de España, espero, esperemos, que así sea.
Supongo que muchos se lo estarán preguntando también, abrigando seguramente una o muchas briznas de duda. Yo entre ellos.
José Miguel Arranz
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