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Vuelta a casa - 2/5/2012
Aunque fueron pocos días los que pasé por España, allá en Diciembre del 2011, ya muy lejos, para hacer una visita a los amigos y a la familia, fueron los suficientes para valorar aún más lo mejor y lo peor de mi país. Poco después, llegó la navidad. La primera navidad que paso sin mi familia y con costumbres muy distintas a las españolas( es el primer año que no celebro el nuevo año con uvas ..).Mi paso por la academia es cada día mejor, con gente estupenda procedente de todo el mundo: México, Colombia, Vietnam, Japón, Corea....y cada día con más ganas de aprender y mejorar en mi convivencia con los franceses. Pero si tu objetivo es aprender un idioma, puedes llegar a pagar un precio muy alto, si en tu trabajo, no te quieren hacer contrato, no quieren darte de alta en la seguridad social y temes si te pagarán el salario del mes, que es como me ha ocurrido a mi,en mi estancia en Lyon. Gracias a un accidente laboral que tuve, pude comprobar que no estaba declarada como persona que trabaja en ese país. Gran odisea de Instituciones sanitarias y médicos que no querían revisarme por tener la famosa tarjeta sanitaria europea. Porque, y si no lo sabeis, somos ciudadanos europeos y nos deben mirar con esa tarjeta, si tenemos algún problema de salud en los países de la Unión Europea con los que tengamos el acuerdo. Gracias a ese suceso, comenzé un camino de Organismos: Consulado, Ministerio de la Seguridad Social, Inspección del Trabajo, Palacio de Justicia.... para averiguar acerca de mi situación laboral. Pude averiguar que no estaba declarada, que no me habían hecho bien mis papeles. Sin más, me enfrenté a la que era mi jefa, y desde ahí viví un calvario que duró dos semanas. Gracias a la orientación de abogados, y el apoyo de amigos lyoneses, pude denunciar la situación. Valorando los pros y contras, decidi volver a mi país y descansar un tiempo para volver a intentar buscar trabajo en Francia en otro momento. No conseguí todo mi salario, pero sí he conseguido poner en manos de abogados lo que sucede con personas inmigrantes que dejamos nuestra tierra para una vida mejor. Y lo mejor de todo, es que por fin puedo estar al lado de los míos, con el sol de mi país, con su gente y sus costumbres. A día de hoy, sigo pensando que fue una experiencia muy positiva, aprendí a desenvolverme en un país extranjero, con una lengua desconocida para mí, y sobre todo, a defender mis derechos como persona. Esta experiencia no me quita de seguir viajando, de seguir con mis sueños, y por supuesto de volver a Francia. He vuelto para descansar, pero prometo volver a irme y cumplir otro de mis sueños: conseguir hablar bien el francés.
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