|
Señores, sean previsores por favor - 12/10/2012
Estos días los inversores nos afanamos haciendo cuentas sobre cuál es nuestra situación financiero-fiscal y qué podemos hacer para mejorarla de cara a fin de año, estamos atareados con el cierre del ejercicio fiscal.
Más allá de otras soluciones fiscales como la aportación a una cuenta vivienda o el pago de la hipoteca, los inversores y entidades financieras dedicamos nuestro tiempo a la llamada campaña de Planes de Pensiones: traspasos bonificados, regalos por llevar de una entidad a otra o aportar a un nuevo Plan de Pensiones son los principales conceptos que vemos y oímos en la publicidad.
Sin embargo en mi opinión estas son cuestiones menores a la hora de tomar una decisión tan importante como ésta. Los inversores también ven como panacea el incentivo fiscal que tiene la aportación a Planes de Pensiones. En este caso la importancia es mayor que en el caso de los “regalos”, si bien habría que estar más atentos al importe de las comisiones que los diferentes planes cobran por todos los servicios prestados.
Pero más allá de todos estos temas, unos más trascendentes que otros, creo que en lo que muchos inversores no caen en la cuenta y es lo más importante es en el ámbito de la PREVISIÓN. Ahora mismo tenemos unos niveles de cobertura más que razonables y que son cubiertos por el sistema de Seguridad Social, pero esto no va a ser así en un futuro próximo, sea cual sea el signo político que esté en el poder y por bien o mal que vayan las cuentas públicas.
La evolución demográfica en España es más que preocupante y ésta es la variable que hemos de ponderar en mayor grado a la hora de ver si con lo que nos ofrezca el Estado y lo que podamos ahorrar hasta nuestra jubilación (fundamentalmente pero no sólo con los Planes de Pensión Privado) seremos capaces de cubrir cierto nivel de vida cuando terminemos nuestro periplo laboral.

Los nacidos durante el famoso “Baby Boom”, que España experimentó en la década de los 70, constituirán la base de la pirámide invertida en el año 2050 si esto lo unimos a la tasa de dependencia (relación entre cotizantes y pensionistas) que es de las más bajas del Universo OCDE se hará imperativo el ser previsor, pararse unos instantes a planificar qué nivel de vida deseamos tener en el futuro… ES BÁSICO. Para ello tenemos un instrumento que además de tener ventajas fiscales es el vehículo IDÓNEO que nos ayudará a conseguir nuestro nivel de vida en el futuro, El Plan de Pensiones.
Independientemente de posteriores reformas que tendrán que acometer mucho antes del año 2050 los políticos de turno, pues el sistema de reparto actual no da para mucho más (tiene que hacer frente a mayor longevidad y una menor tasa de natalidad) se hace inevitable que el nivel de cobertura del sistema público se acerque a los niveles actuales de la media de países de la OCDE. Nosotros como inversores o simplemente como personas preocupadas por nuestro bienestar presente y futuro hemos de valorar estos aspectos mucho más que cuestiones de corto plazo y con “beneficios futuros” poco perceptibles, merece la pena detenernos y ser mucho más previsores.
Por Óscar Moreno, gestor de fondos de Renta 4 Banco .
|