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De lejos, dicen, que se ve más claro - 7/27/2012
Día 26 de julio
Volvemos a casa por Atlanta (USA). Son cosas de la política de precios de las Compañías. Unas horas en suelo americano son suficientes para comprobar otra vez la prepotencia y chulería de sus oficiales de aduanas. Algunos llegan a ser correctos, pero nunca amables. Esto es el Imperio y así son sus manifestaciones para con los súbditos, que no ciudadanos. Para más inri, casi todos los oficiales son de color (o afroamericanos) porque siempre sucede que quienes han sufrido el peso del poder son los peores para ejercerlo. Funcionan como auténticos perros de presa. Luego se preguntan por qué el mundo no los quiere.
Volvemos de una tierra de dioses, que ejercieron su poder y se cobraron sus tributos. Los dioses siempre han requerido oro y sacrificios. Los Incas cumplían fielmente. Después los dioses de los conquistadores saciaron también su hambre de oro y nuevos sacrificios, con la inmolación de miles de indios en las minas. Volvemos a Europa y allí tenemos dioses diferentes, pero sus exigencias son las mismas. Ahora a estos dioses los llamamos “los mercados” y exigen nuevamente lo que siempre han exigido los dioses : oro y sacrificios. Para calmar a los mercados, como los Incas para calmar la furia de los volcanes, nuestros políticos tienen que poner sobre la mesa más oro ( y lo están poniendo) y más sacrificios (nosotros somos los sacrificados). Nada cambia, la historia se repite. Pero igual que sabemos que la furia del volcán tenía su propia dinámica, igual sabemos que la ira de los mercados, después de tres años de ofrendas de oro y sacrificios, tampoco se aplaca porque tiene su propia dinámica.
Las noticias sobre España son las mismas que cuando partimos, que eran la mismas que dos meses atrás, iguales a las predicciones de cataclismo de hace unos meses y exactamente idénticas al verano zapateril de 2011. ¿Qué ocurre entonces?. Supongo que queda bastante claro que están haciendo muy mal las cosas. Después de grandes ajustes, reformas estructurales, medidas fundamentales, decisiones trascendentales… estamos en el mismo sitio. Pero más pobres y con menos derechos. El ejemplo a seguir es Grecia. Cuantas más “ayudas” recibidas, menos recursos disponibles. Cuantos más apoyos, menos posibilidades de recuperación.
Vista desde lejos, aparece la situación más clara que en medio de la vorágine de las primas de riesgo, las subidas del iva y los vaivenes de la bolsa. Hasta ahora hemos obedecido a la Sra. Merkel (perro guardián de la gran banca), dándonos patadas en el culo, camino del precipicio. Está claro hacia donde nos llevan. Desde lejos se ve que va siendo hora de plantarse y decir basta ya. Decir que vamos a pagar, pero que nosotros diremos cómo y cuándo. Decir que queremos seguir manteniendo nuestros derechos laborales, no los de los chinos. Así lo hizo Islandia y ahí está, en plena recuperación. Nosotros no podemos decirlo solos, pero si España, Italia, Portugal y Grecia tuvieran la misma voz, los bancos alemanes y franceses empezarían a actuar de otra maneras. Si debo 100.000 euros al banco, yo tengo un problema; si le debo 100 millones, el banco tiene un problema.
Los países sudamericanos ya pasaron por estas situaciones de gran deuda pública y privada. Se conocen bien las medidas que funcionaron. Pero la historia no interesa. Está claro que con esta situación hay gente que está ganando mucho dinero a nuestra costa. Por lo tanto interesa mucho mantener toda esta incertidumbre. Si puedo conseguir un 8% por mi dinero, ¿por qué conformarme con un mísero 3%?.
Estas son las reflexiones de un viajero en tránsito, camino de su país. Un país que cada vez se gobierna más desde fuera, queramos o no. Hay que aceptar que nuestros políticos están para cambiar las cortinas del salón, renovar los muebles o pintar la escalera, pero que los dueños de la casa son otros.
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