|
Imágenes (II) - 30/04/2010
Ya les he contado en alguna ocasión que colecciono imágenes, las guardo en algún lugar de la mente entre el hipotalamo y el colodrillo.
Imaginen que tienen un erial inmenso al borde del mar, imaginen que tienen mucho dinero, tanto como para llamar a los arquitectos más importantes y mediaticos del mundo y ofrecerles hacer el edificio que le de la gana. Luego sacan agua de las entrañas de la tierra o de desaladoras igualmente costosas y ponen cesped y arbolitos por las avenidas. Si con esta breve descripción no se hacen una idea pueden miran la foto que encabeza estas lineas, así es Doha (new), la capital de Qatar, a la orilla del golfo Pérsico donde he pasado recientemente unos días en un festival de cine y la verdad es que no se que pensar, parece un decorado un forillo de los que se utilizan en las maquetas para las películas, faltaban los coches voladores, los humos y los replicantes de Blade Runner.
Dos son las imágenes que me he traido de allí para mi colección, y como casi siempre no he sido tan hábil como para capturarlas con mi cámara, así que les tendrá que bastar con mi descripción.
La primera es un mando a distancia de un televisor o un reproductor de dvd abandonado en una plataforma flotante en la playa junto al hotel en el que me hospedaba. Una imagen minimal y surrealista. Atardece y el calor no remite, después de una jornada de proyecciones me acerco a la orilla del mar, me meto en el agua y nado los doscientos metros que separan la playa de la plataforma, cuando subo para contemplar el sol ponerse por detrás de los rascacielos de la ciudad descubro el mando a distancia, la curiosidad me puede y como pueden imaginar le doy a los botones por si se activa una proyección de la luna o por si consigo rebobinar la puesta de sol, o si le puedo subir el volumen a las olas, pero nada de eso sucede... el surrealismo es así, no se explica, o será que se le han agotado las pilas.
La segunda imagen transcurre en un zoco de la zona comercial, lleno de tiendas, teterias y restaurantes al estilo occidental con un regusto arabe al fondo, serán los cafés turcos y las argilas que sirven en todas las terrazas. Es de noche y las familias quataries y los occidentales pasean disfrutando de una leve rebaja en los termómetros, paseo sin rumbo por las callejuelas del zoco que parece más bien un centro comercial o un parque temático y al girar una esquina descubro a una mujer cubierta de pies a cabeza por un niqab o velo negro que apenas deja ver los ojos, lleva guantes igualmente negros, tanto la figura como el atuendo son muy habituales en Qatar así como en otros países arabes de la región, lo que llama mi atención y es por lo que me quedo con la imagen para mi colección de rarezas es el flash de una cámara de fotos apenas reflejado en los negros y maquillados ojos de la mujer, que en un último y tierno acto de coquetería posa para congelar el recuerdo en el que apenas se reconocerá, o quizá si.
Sean Felices.
|